Archivo mensual: enero 2011

Homenaje a Irena Sendler

Imagen de Irena Sendler en 2007./Radek Pietruszka (EFE)

Imagen de Irena Sendler en 2007./Radek Pietruszka (EFE)

Tengo una amiga que dice que, como en tantas otras facetas, la Historia no es la misma para hombres y mujeres, no nos juzga igual, no nos da la misma importancia y, por tanto, no nos pone en el mismo lugar. Pensaba en esto hace unos meses mientras leía una pequeña información sobre la profanación de la tumba de Irena Sendler. Vaya por delante que yo, mujer, universitaria y periodista, no conocía su historia.

¿Os acordais de Oskar Schindler? Posiblemente al mismo tiempo que el empresario alemán salvaba a judíos polacos en su fábrica de utensilios de cocina, Irena Sendler, aprovechando su trabajo de enfermera, caminaba por las calles del gueto de Varsovia con una estrella de David bien visible e intentaba sacar a algún niño del horror nazi. Como Schindler, esta mujer utilizaba cualquier método a su alcance para salvar una vida más en plena Segunda Guerra Mundial. Maletas, sacos de patatas, ambulancias y hasta ataúdes sirvieron a Irena para confeccionar su particular lista de chiquillos rescatados.

Oskar Schindler tiene su sitio privilegiado en la Historia y su propia película. Todos y todas conocemos su gran trabajo. Dicen que salvó a más de un millar de judíos de una muerte segura. Irena Sendler hizó lo mismo con más de 2.500 niños y niñas. ¿Dónde está su pedestal, su sitio, su película? Cuando murió en 2008, algunos periódicos -desafortunadamente para mi gusto- la bautizaron ‘la Schindler polaca’ como si su humanidad y su hazaña no mereciesen un espacio propio.

Tiene razón mi amiga. La Historia parece tener una vara de medir diferente que, desgraciadamente, hace que luzcan más las historias de ellos.  Por cierto, que Irena Sendler fue candidata al Nobel de la Paz en 2007, pero finalmente se lo llevó… Al Gore.

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El poder de una niña



A su aire

Maite, Koldo, Mikel, Sara, Sandra y Cris

Maite, Koldo, Mikel, Sara, Sandra y Cris

A lo largo de nuestra vida, todos, en un momento dado, queremos estar a nuestro aire. Es lo natural. Tener una casa, vivir independiente, ser autónomo, no depender de nuestros padres, ganar nuestro dinero. Lo que no es natural es no hacerlo. Y lo que es peor es no poder hacerlo. Pero, sin duda, lo que es todavía peor, casi una tragedia, es que nadie crea que puedes hacerlo.

Las personas con discapacidad intelectual y síndrome de Down llevan años enfrentándose a una de estas tres opciones: no vivir solos, no poder vivir solos o que nadie crea que pueden vivir solos. Quizás acostumbrados a ejemplos deslumbrantes, nos olvidamos muchas veces del común de jóvenes que simplemente quieren hacer su vida como el resto. Es fácil creer en una persona en concreto, admirarla, pero es difícil -o a mí me lo parece- luchar por todo un conjunto.

Hace unas semanas conocí a Maite, Cris, Sandra, Sara, Koldo y Mikel. Descubrí que sus sueños no son muy diferentes a los míos, pero que les vas a costar mucho más conseguirlos. Lo que para mí es natural, para ellos es algo así como ir contracorriente. Ellos viven solos o se están preparando para ello, pero me pregunto que pasaría si la Fundación Síndrome de Down del País Vasco no estuviese ahí apoyándoles en todo.

¿Alquilaría usted, amable propietario, su vivienda a un chico o chica con Síndrome de Down aunque le presentase una nómina? Creo que no. ¿Contrataría usted, amable empresario, a una persona con discapacidad intelectual? Me da que tampoco.

Por eso admiro a Maite, Cris, Sandra, Sara, Koldo y Mikel porque creen en ellos mismos. Y por eso admiro a la Fundación porque hace posible que otros creamos en ellos. Sin unos y otros, estaríamos perdidos.


Haití, un año después

El terremoto de Haití tuvo lugar el 12 de enero de 2010

El terremoto de Haití tuvo lugar el 12 de enero de 2010

Se ha cumplido un año del terremoto que asoló Haití y por lo que leo la situación no ha mejorado todo lo que debiera. Las ONGs que trabajan sobre el terreno certifican que los retrasos se deben principalmente a que la ayuda oficial comprometida por parte de gobiernos de todo el mundo no ha llegado. “Recorrer las calles de Puerto Príncipe doce meses después del terremoto que sembró de muerte y destrucción gran parte del país caribeño, es transitar por un escenario todavía dantesco”, dice Manos Unidas en uno de sus blogs. Médicos del Mundo denuncia que “los Estados están lejos de cumplir sus compromisos en materia de reconstrucción, compromisos que ahora están estancados y para los que las personas llevan esperando demasiado tiempo”.

Intermón Oxfam ofrece datos escalofriantes: “Cerca de un millón de personas sigue viviendo bajo tiendas y lonas y cientos de miles que lo están haciendo entre ruinas aún no saben cuando van a poder regresar a sus hogares. Así, únicamente el 15% de los refugios necesarios ha sido construido. La construcción de nuevas viviendas no puede iniciarse si antes no se retiran los escombros y sólo el 5% de éstos se ha recogido”.

Al terremoto hay que sumarle nuevas calamidades como el brote de cólera. Médicos sin fronteras advierte que “los haitianos continúan enfrentándose a pésimas condiciones de vida y a una epidemia de cólera que afecta a todo el país, pese a haberse producido el mayor despliegue de ayuda humanitaria en el mundo”.

Haití no está ya en la primera línea de la información. Seguramente las últimas noticias sobre violaciones de mujeres y niñas en los campos de refugiados no han movido ni a la solidaridad ni a la donación en masa, aunque lo cierto es que el país sigue necesitando ayuda, incluso más que el primer día.


Comprar, tirar, comprar

Imagen del vertedero tecnológico de Agbogbloshie en Ghana del fotógrafo Álvaro Ybarra Zavala

Imagen de Álvaro Ybarra Zabala para la revista XLSemanal (julio 2010)

La semana pasada La2 ofreció un espectacular reportaje sobre la obsolescencia programada, un término que suena fatal, la verdad, pero que no es más el nombre fino de eso que nuestros padres (y muchas veces nosotros mismos) hemos expresado coloquialmente: parece que los productos que nos rodean están fabricados para no durar demasiado.

‘Comprar, tirar, comprar’ de Cosima Dannoritzer convierte esa sensación, ese parecer en realidad y detalla el proceso por el cual los fabricantes de tecnología deciden qué tiempo exacto van a funcionar nuestros móviles, impresoras, ordenadores, televisores, lavadoras y un largo etcétera.

Y si esa parte del reportaje es realmente interesante, lo que acaba de poner los pelos de punta es descubrir lo que se hace con todos esos desechos tecnológicos. ¿Lo adivináis? Sí, también van a países en vías de desarrollo. Un ejemplo es el cementerio de Agbogbloshie, en Ghana. La e-basura (colada en el país como productos de segunda mano) campa a sus anchas con el obvio desastre medioambiental.

Lejos de dar la imagen de que no se puede luchar contra esa obsolescencia programada, el trabajo de Dannoritzer llama a la acción. Frente a los dictados de la industria, todavía se puede hacer una rebelión personal. Frente al crecimiento, decrecimiento. ¿Necesitamos todo lo que tenemos? ¿Debemos cambiar de teléfono móvil cada dos años? ¿Podemos reparar muchas de las cosas que desechamos como inservibles?

Mientras le dais algunas vueltas a estas preguntas (y espero se os ocurran nuevas), os invito a que veais el reportaje. A disfrutar.


Espero un nuevo año

Cuadros de Gustav Klimt

Cuadros de Gustav Klimt

Ya sé que oficialmente 2011 ha comenzado, pero a veces el año no empieza hasta que nosotros queremos o decidimos. Este 2010 ha sido muy difícil. Para mí. Para mucha gente. Así que espero un nuevo año. Es más. Espero el inicio de una nueva década. Renovada. Distinta. Menos áspera. Más productiva.

¿Cuándo empezará? No lo sé. Espero un cambio. Algo que me diga que, por fin, un nuevo tiempo ha llegado.

Feliz 2011 para todos y todas. Feliz nueva década.


Blogueo solidario

Imagen de Planetasalud.org

¿Puede mi blog cambiar el mundo?  Es tanto como preguntarme si yo misma puedo cambiar el mundo. La verdad es que para responderme me acuerdo de eso que decía mi abuela de que un grano no hace granero pero ayuda al compañero. En fin, que me ha gustado mucho la iniciativa de Planetasalud para que aquellos que tenemos blogs y nos sentimos mínimamente comprometidos con el mundo que nos rodea echemos una pequeña mano.

Planetasalud es una ONG que trabaja para mejorar la esperanza y calidad de vida de las personas que viven con VIH/Sida, tuberculosis y malaria en todo el mundo. Quieren que las políticas de cooperación españolas apoyen la investigación y desarrollo (I+D) de herramientas de salud para luchar contra las tres pandemias, y que el Gobierno destine los recursos económicos necesarios. Y de ahí nace la campaña Blog Solidario. Quien se adhiera, cederá un espacio de su blog para colocar “publicidad solidaria” y los beneficios que se logren se destinarán al trabajo por la mejora de la salud.

¿A qué esperas para participar? ¡¡¡¡Vamos!!!!


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