Archivo mensual: febrero 2011

Ministras sin hijos ni viajes

 

A veces la igualdad nos ofrece espejismos tramposos más que realidades. La frase no es mía sino de Carlos Lomas, uno de los ponentes que hace unas semanas estuvo en el bilbaíno Palacio Euskalduna hablando sobre qué camino hemos recorrido en esto de ser iguales hombres y mujeres y qué trecho nos queda todavía. Yo diría que mucho.

Carlos Lomas puso un ejemplo, uno de esos ejemplos que te ofrecen la medida de las cosas. En 2004 se constituyó el primer gobierno paritario de la democracia española. Todos y todas corrimos a celebrarlo. Igual número de hombres y mujeres. Mujeres en carteras importantes. Pues bien. ¿Saben cuántos hijos tenían entre todos los ministros? 24. ¿Saben cuántos hijos tenían entre todas las ministras? 3. Está claro que el camino a la igualdad todavía no tiene los mismos peajes para hombres y mujeres.

Otro ejemplo. Esta vez a cargo de otra de las ponentes, la premio Nobel de la Paz 2003, Shirin Ebadi. Históricamente la mujer iraní ha sido educada y preparada. Copan las universidades y tienen acceso a altos cargos. De hecho, el ministerio de Sanidad está ocupado por una mujer. Pero, ¿qué pasa si  Marzieh Vahid Dastjerdi tiene que ir a una cumbre de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra? Tiene que pedir permiso formal a su marido ya que las mujeres iraníes no pueden viajar al extranjero sin el consentimiento de sus esposos. No me cabe duda de que hemos avanzado mucho. Ni siquiera dudo de que los hombres y las mujeres de hoy son más iguales que hace 20 años, aunque cuidado porque no está todo hecho ni mucho menos.

Un síntoma es que nos siguen preocupando las mismas cosas: cómo conciliar la vida laboral y familiar y no morir en el intento y la transmisión de valores que poco tienen que ver con la equidad de género por parte de los medios de comunicación.

¿Será que hay que en esto de la igualdad hay que implicar hasta el último pelo, desde el ámbito más privado hasta la institución pública más alta?

Ilustraciones de Marta R. Román

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The cost of living

Música y vídeo para una mañana de domingo. The cost of living de la compañía de teatro físico DV8. Es una verdadera maravilla.

 

 

 


La belleza real de las mujeres

Hace muy poquito que la fotógrafa sudafricana Jodie Bieber se ha llevado el primer premio a la mejor imagen del año 2010. La organización de World Press Photo ha premiado su denuncia de la violencia contra las mujeres a través del retrato de una joven afgana a la que su marido le cortó nariz y orejas. La impactante pero dignísima imagen ha dado ya la vuelta al mundo y a mí me ha permitido bucear algo más en el trabajo de esta profesional comprometida con las luchas propias de su género. Antes de hacer ‘famosa’ a Bibi Aisha, la fotógrafa se lanzó a reflexionar sobre por qué nos da tantos quebraderos de cabeza nuestro cuerpo. Objeto de deseo y negocio cuando se trata de exhibir el cuerpo femenino, Jodie Bieber reunió en ‘Real Beauty’ a mujeres reales de cuerpos auténticos. Sin artificios, ni adornos, ni photoshop. Solo mujeres. Nada más y nada menos que mujeres.

El trabajo de la fotógrafa sudafricana me hizo también pensar en un reportaje buenísimo que mi blogocompañera Ianire Estébanez subió hace unos días a Facebook. El documental italiano ‘El cuerpo de las mujeres’ -realizado por Lorella Zanardo, Marco Malfi Chindemi y Cesare Cantu- refleja exactamente todo lo contrario. Muestra cuando las mujeres nos convertimos en mera mercancia, objeto sexual, complemento superfluo del hombre, caricatura…en fin, la nada. El trabajo repasa el universo femenino a través de la televisón italiana. Y la verdad es que me inundó una sensación de vacío, asco, pena, indignación y tristeza. No os lo perdáis.


Descubriendo el decrecimiento

Nunca me había fijado, la verdad, pero el otro día fuí al banco y comprobé que financian todo tipo de productos y hasta cosas absurdas: un coche, una moto, un viaje en verano, un viaje en invierno, un robot de cocina, un purificador de agua, un televisor… Fijáos un día cuando vayais a hacer alguna gestión. No sé si en ausencia de nuevas hipotecas, los bancos nos proponen esta forma de metadona.

Supongo que nos hemos acostumbrado a este ficticio estado de bienestar de felicidad a plazos que no estoy tan segura de que tenga los días contados. La verdad que no sé si la crisis supondrá realmente un cambio de valores o saldremos de ella con hambre atrasada.

Hay quien piensa (no me atrevo a decir si son muchos o pocos) que ha llegado la hora de dejar de crecer, de acumular, de producir, de consumir. De trabajar menos, ganar menos, tener menos y, sobre todo, querer menos a cambio de ser más felices. Decrecimiento y simplicidad voluntaria en pro de un buen vivir.

Suena genial. Es tan de sentido común que cuesta no contagiarse. El problema es que actualmente sigue siendo una tendencia contracorriente. No obstante, merece la pena ahondar en esta nueva teoría socioeconómica que quizás sea el nuevo paradigma de nuestros hijos y nietos.

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El Vórtice de Daniel Canogar

A quien tenga la suerte de andar por Madrid viviendo, deambulando o turisteando le recomiendo que se de un salto por la Fundación Canal para ver la última muestra de Daniel Canogar  ‘Vórtices’, todo un canto funebre y rabioso a la cultura del plástico, del usar y tirar, del desecho masivo. Canogar se ha basado en la existencia real del gran vórtice de basura del Pacífico (The Great Pacific Garbage Vortex) para parir unas obras que son todo un alegato visual en contra de las barbaridades que estamos haciendo con el medio ambiente.

The Great Pacific Garbage Vortex

The Great Pacific Garbage Vortex

Obra 'Vórtice' de Daniel Canogar

Obra 'Vórtices' de Daniel Canogar

La exposción invita a reflexionar, entre otras cosas, acerca de las tres formas más antiguas, más efectivas y menos agresivas de reciclar: aprovechar la materia prima de un objeto para fabricar otro, volver a utilizar un objeto con el uso para el que fue concebido y readaptar un objeto que ya no tiene utilidad un uso diferente al original.

Si vivimos de espaldas a esto, acabaremos como en una de las instalaciones de Cadogar, arrastrados por el desagüe.

Obra 'Caudal' de Daniel Cadogar

Obra 'Caudal' de Daniel Cadogar


Contar con humor lo que no tiene ni puta gracia

Iba a hacer una estupenda entrada para hablaros de la última campaña de Cruz Roja ‘En realidad no tiene gracia’. Sin embargo, cuando ya lo ha hecho (y muy bien) la agencia de publicidad responsable de la misma, sólo puedo hacer una cosa: enlazaros a su web. Diréis que soy una vagaza, pero en realidad ni siquiera sabía que habían sido ellos. Simplemente buscando, buscando ví una página web que se llama ‘Quiero salvar el mundo haciendo marketing’ y, de verdad, con un nombre tan bonito no pude evitar pinchar.

Imagen de la campaña de Cruz Roja 'En realidad no tiene gracia'

Imagen de la campaña de Cruz Roja 'En realidad no tiene gracia'

Imagen de la campaña de Cruz Roja 'En realidad no tiene gracia'

Imagen de la campaña de Cruz Roja 'En realidad no tiene gracia'

El caso es que Cruz Roja ha querido tratar con humor lo que no tiene ni puta gracia. Y lo cierto es que el paro, la precariedad, la explotación, el racismo y la discriminación no la tienen. Ninguna gracia.

No os perdáis la acción de street marketing con un top manta muy especial. Mucho humor pero también mucha reflexión. Echadle un vistazo.


¿Para qué sirven 650 euros?

¿Para qué sirven 650 euros? Entre otras muchas cosas, para pagarle el billete de avión a un niño a una niña de Chernóbil. No es mucho, la verdad. Así que olvídate de la crisis y hazlo. Si lo estás pensando, ¡anímate y acoge! Pasa el verano con él o con ella. Seguro que entonces el valor de esos 650 euros cambiará totalmente para tí.


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