Archivo mensual: mayo 2011

De puntillas por Ucrania (V): Lo que más impresiona…ellos y ellas


De puntillas por Ucrania (IV): Pobre Chernóbil

En el museo de Chernóbil se guardan las chapas de las casas deshabitadas tras la catástrofe nuclear en 1986

En el museo de Chernóbil se guardan las chapas de las casas deshabitadas tras la catástrofe nuclear en 1986

Hace unas semanas empecé a contaros mi viaje a Ucrania. Os he hablado de sus contrastes, de las precarias condiciones de vida para muchos de sus habitantes o de cómo la catástrofe nuclear sigue condicionando el presente y, sobre todo, el futuro de mucha gente de mil y una maneras distintas.

172 pueblos fueron desalojados y permanecen hoy en día sin habitar en un área de 30 kilómetros en torno a la central nuclear de Chernóbil

172 pueblos fueron desalojados y permanecen hoy en día sin habitar en un área de 30 kilómetros en torno a la central nuclear de Chernóbil

No se cuántas veces oí y yo misma pensé durante mi viaje ‘pobre crío’, ‘pobre gente’, ‘pobre madre’… y al final, cuando regresé y me senté cómodamente delante de mi ordenador pensé: pobre Chernóbil. Sé que Ucrania no es solo el lujoso Kiev. Ucrania tampoco son solo las aldeas de Irpen, Ivankiv, Dityatkiv, Orane, etc… pero no tengo ninguna duda de que Ucrania en general y Chernóbil en particular serían otras si el 26 de abril de 1986 nunca se hubiese producido.

El famoso parque de atracciones de Pripyat que nunca llegó a inaugurarse

El famoso parque de atracciones de Prypiat que nunca llegó a inaugurarse

En Pripyat cada vez quedan menos resquicios de vida. El tiempo, la vegetación y los saqueos cada vez dan un aspecto más fantasmal a esta ciudad a 2 kilómetros de la central nuclear

En Pripyat cada vez quedan menos resquicios de vida. El tiempo, la vegetación y los saqueos cada vez dan un aspecto más fantasmal a esta ciudad a 2 kilómetros de la central nuclear

Tuve la sensación de que la vida se rompió como un espejo y de que Chernóbil se ha convertido en un gran mausoleo algo macabro. Estatuas, homenajes, recuerdos, museos, objetos, mucho silencio y un infinito dolor. Es una pena que sea tierra contaminada, que no se pueda mandar todo al carajo para construir algo totalmente nuevo que realmente redunde en beneficio de la comunidad.

Kilómetros y kilómetros de tierra perdidos que solo sirven para recordar que todo puede volver a pasar. Millones y millones de euros gastados cada año para no producir nada. Una verdadera sangría para un país con mucha pobreza y un sistema de servicios sociales que no protege a los más débiles porque simplemente brilla por su ausencia.

Los homenajes y ofrendas florales a las diferentes estatuas centraron los actos del 25 aniversario de Chernóbil

Los homenajes y ofrendas florales a las diferentes estatuas centraron los actos del 25 aniversario de Chernóbil

Lo que escribo aquí, en esta ventana personal que es abiertaencanal, es mi viaje sentimental. Esta semana se ha publicado mi otro viaje: el periodístico. No pretendo que sea ni peor ni mejor, ni siquiera más completo. Simplemente es diferente. Otro tipo de relato. Os invito a que los leáis y me dejéis vuestros comentarios.


De puntillas por Ucrania (III): La ducha

Ducha al aire libre en una casa de Irpen (Ucrania). Para poder lavarse con agua caliente, primero es necesario verter el agua en el cubo negro y dejar que el sol la caliente

Ducha al aire libre en una casa de Irpen

En pleno siglo XXI y en el corazón de Europa. Cuatro personas, dos adultos y dos menores, se duchan al aire libre en este invento que veis en la imagen. En invierno se calienta el agua en la cocina primero y se vierte en el cubo negro después. En verano simplemente se vierte el agua y se espera a que el sol haga su trabajo.

A los que vivimos razonablemente bien, nos cuesta imaginar esta realidad. Pero existe. En esta casa de la aldea de Irpen no hay baño, ni agua caliente. En otras, ni siquiera hay agua. No pude evitar pensar cómo será en invierno con temperaturas de 20 grados bajo cero. Por eso, cuando le pregunté a uno de los menores si le gusta más el invierno o el verano, me miró con cara de ‘me estás tomando el pelo, ¿no?’. Sí. La pregunta fue totalmente estúpida.

Y me vuelvo a trasladar 30 años atrás para recordar cuando iba al pueblo, a casa de mi abuela que no tenía baño sino una letrina en el corral. Aquí estoy en 2011 en otra letrina. Y vuelvo a pensar cómo será en invierno salir en plena noche a 20 grados bajo cero.

La cabeza de familia (porque es una mujer) gana el equivalente a 140 euros al mes, algo habitual en un país donde el sueldo medio de un ucraniano es de 200 dólares mensuales. Y me planteo ahora cómo puede haber gente que todavía dude de la necesidad de que muchos niños y niñas vengan a pasar dos meses en verano a cualquier comunidad de España.

25 años después del desastre nuclear de Chernóbil, sus consecuencias no son sólo visibles a través de enfermedades provocadas por la radiación. Quizás la verdadera catástrofe es la pobreza, el subdesarollo, el abandono y la falta de expectativas.  Y a diferencia de la radiactividad, no son enemigos invisibles. Se ven, se sienten y hasta se pueden oler.


De puntillas por Ucrania (II): Chernóbil con ojos de niño

Dibujos realizados por niños y niñas de Ivankiv sobre la catástrofe de Chernóbil
Siempre me he preguntado cómo asimilan los niños las tragedias, qué visiones heredan de sus mayores, dónde coloca su mente una catástrofe que ellos no han vivido directamente pero que ha marcado tanto a la generación que les precede que, de alguna manera, les acaba convirtiendo también a ellos en víctimas, en partícipes de una desgracia pasada que se sigue respirando en el presente.

Dibujos realizados por niños y niñas de Ivankiv sobre la catástrofe nuclear de Chernóbil

El 26 de abril, veinticinco aniversario de la catástrofe nuclear de Chernóbil, estuve en Ivankiv viendo precisamente una representación de esa tragedia. Una pequeña obra teatral hecha por chicos y chicas jóvenes que a su manera nos cuentan que fue aquello.

Dibujos realizados por niños y niñas de Ivankiv sobre la catástrofe de Chernóbil

No soy psicóloga, así que me ahorraré las interpretaciones, pero me llamó mucho la atención la presencia de ese gran ángel salvador que traía el verde a las negras tierras. Y me gustó ese final en el que desfilaron un montón de niños y niñas con ese aire recto y algo soviético.

Un final de esperanza. A ver si es verdad.

Dibujos realizados por niños y niñas de Ivankiv sobre la catástrofe de Chernóbil

Os dejo el vídeo de Jon Llona, uno de los integrantes de la delegación de la Asociación Chernóbil Elkartea que participó en los actos del aniversario (y tuvo la amabilidad de invitarme a viajar con ellos).

Los dibujos pertenecen también a una exposición en la que niños y niñas de Ivankiv plasmaron su visión sobre la catástrofe de Chernóbil


De puntillas por Ucrania (I): Ni una iglesia pobre

Diréis que ya son ganas de meterme con la Iglesia, pero no. Sinceramente es el primero de los muchos contrastes difícilmente digeribles de los que he sido testigo en un viaje de siete días que he realizado por la zona norte de Ucrania durante Semana Santa.

La verdad es que no lo he preguntado pero en Ucrania deben ser bastante religiosos. Todas las iglesias, altares o cruces que he tenido la oportunidad de ver están impolutos.

Catedral en Kiev

Catedral en Kiev

Desde las impresionantes catedrales de Kiev, pasando por las iglesias en lugares tan deprimidos como Irpen o el altar que existe en uno de los pasos a la central de Chernobil en Dityatkiv, por citar algunos ejemplos.

Iglesia en Irpen

Iglesia en Irpen

Y quizás no me llamaría nada la atención este hecho si no fuese por el descuido de otras muchas cosas. Sin ir más lejos, el parque móvil. Es cierto que en Kiev se ven lujosísimos coches -he visto la mayor flota de Hammers de mi vida- pero a medida que avanzas hacia el interior -tampoco hace falta mucho, unos 30 kilómetros- vas notando que los desvencijados y roñosos modelos Lada son los reyes de la carretera. Coches que son un verdadero desastre medioambiental -vete allí a vender un plan renove- son la norma en muchas aldeas.

Los Lada siguen siendo habituales en Ucrania

Los Lada siguen siendo habituales en Ucrania

El transporte público no es mucho mejor. Barato, eso sí, pero viejo, muy viejo. Y aquí sí que no hay diferencia entre capital y pueblos. El metro de Kiev con sus asientos de color marrón me recordaban a los sofás de escay de los años 70. El trolebús y los autobuses -más bien microbuses- me mandaron también varias décadas hacia atrás en el tiempo.

Interior del metro de Kiev

Interior del metro de Kiev

Trolebús en Kiev

Trolebús en Kiev

Lo cierto es que me pregunté si el humo de todos aquellos antiquísimos vehículos vertidos a la atmósfera no dañarán tanto o más los pulmones de los ucranianos que la tan temida radiactividad.

Y sobre la Iglesia, me sigue sorprendiendo una vez más como claman contra la pobreza pero no predican con el ejemplo.


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