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Buenos días #SarayLi

Buenos días Saray Li:

La verdad es que me gustaría conocerte. Te imagino pequeña, menuda, delgada, con una mirada de ojos rasgados entre pícara y traviesa aunque no estés pasando por tu mejor momento. En vez de conocerte en persona y decirte cualquiera de esas bobadas que suelo decir a los niños y les hace ponerme cara de “eh! que soy un niño pero no tonto”, estoy apoyándote desde la distancia. Tú no me ves, pero estoy ahí. Y no estoy sola. Ya hay casi 1.000 personas que te están dando aliento a tí y a tus padres para que no te rindas y pases pronto este mal trago.  

Seguramente a las 1.000 personas que ya hay en tu grupo en Facebook (ya te explicaremos que es eso) y a las otras 1.000 que vendrán les gusta imaginarte como a mí. Lejos del dolor. Posiblemente mientras ponemos #sarayli en Twitter (ya lo manejarás cuando seas mayor) te vemos en el cole, en el parque, en cualquier playita de Lanzarote disfrutando del sol y la arena con tu cubo y tu pala. Todo llegará.  

En tu nuevo blog (un diario donde tus padres y amigos nos cuentan cómo estás) te llaman la princesa del viento. Leo que vas a empezar a viajar. Necesita aires nuevos. Aires puros y limpios. Y nos necesita a nosotr@s para conseguirlo. ¿Sabes cómo?

Conociendo tu historia y difundiéndola. Colaborando. Convenciendo a otros amig@s que te puedan ayudar. Usando nuestra influencia en las redes sociales. Mandándote mensajes de fuerza a a tí y a tus padres. Y si podemos, haciendo una donación. No hace falta que sea grande. Todo cuenta. Tod@s contamos. 

Ah! Esa de la foto soy yo. En tu preciosa tierra. Así, aunque yo no te conozca, tú me puedes conocer a mí.

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Te doy la lata, da la lata tú también

Todos sabemos la fuerza que tienen actualmente las redes sociales. Si hace unos años el que no tenía una página web estaba muerto, hoy día el que no tiene perfil en Facebook y Twitter es un zoombie (un muerto sólo viviente en el mundo off line). Empresas, organizaciones, personas, causas se van dando cuenta poco a poco de que, muchas veces, es más rentable económica y socialmente montar una campaña en Facebook, hacer ruido en Twitter o grabar un buen vídeo que se viralice en Youtube.

La campaña 'Una lata solidaria' estará activa en Facebook hasta octubre

La campaña 'Una lata solidaria' estará en Facebook hasta octubre

Os invito a bucear por las redes sociales para que comprobéis que cada vez hay más voces que encuentran precisamente ahí su nicho de mercado/solidaridad. Y pongo estas barras porque hay empresas que se están lanzando al interesante mundo del concurso para conseguir ser conocidos, animar sus ventas, colocar productos, etc. Otras empresas tienen fines parecidos aunque los medios son diferentes. No lo vamos a negar. Detrás de muchas campañas solidarias hay una marca que se dedica a ganar dinero. La solidaridad es un medio más y, la verdad, a mí me parece un buen medio.

¿Por qué? Sencillo. Entre ganarme una entrada de cine por hacer una pregunta previo ‘Me gusta’ en una fanpage y tener la posibilidad de donar algo para gente que lo necesita me mueve más lo segundo. Ya sé que en ambos casos hay motivaciones más profundas, pero en una balanza imaginaria me inclino más por el bien objetivo.

Y tras daros la lata, al grano.  La Asociación Nacional de Fabricantes de Conservas, Anfaco-Cecopesca, en colaboración con el FROM y la Unión Europea, han lanzado la campaña ‘Una lata solidaria’. Los facebukeros tienen la posibilidad de donar una lata virtual a la Federación de Bancos de Alimentos de España.  En octubre, el simple click se convertirá en comida real.

Y ahora dos reflexiones:

-¿Cuántas aplicaciones tenéis en Facebook para cosas mucho más tontas o peregrinas?

-¿Sabías que todavía hay gente en este país que pasa hambre?

Pues eso. Piénsatelo.



La foto de la semana de Unicef

Sopio Gvenetadze y sus hijos en su cada de Kutaisi. Georgia, 2010.

Sopio Gvenetadze y sus hijos en su cada de Kutaisi. Georgia, 2010.

Unos niños trabajando en una fábrica de alfombras en la ciudad de Quetta, Balochistan. Pakistán, 2006.

Unos niños trabajando en una fábrica de alfombras en la ciudad de Quetta, Balochistan. Pakistán, 2006.

Ya sabéis que de vez en cuando me gusta destacar imágenes que hablan por sí solas. Fotografías en las que las palabras pueden adornar, pero que no son lo esencial. Hace unos días descubrí que la ONG Unicef dedica parte de su web a recopilar retratos bellísimos de situaciones terribles bajo el sugerente título de la fotografía de la semana. Así que no os voy a contar mucho más porque lo mejor es que lo veáis.


Seamos agentes de la red antirumores

Es una de las acciones más interesantes y originales que he visto últimamente. Cansados de todos los rumores  inciertos que rodean al tema de la inmigración y las personas migrantes, el Ayuntamiento de Barcelona ha creado una red antirumores. La Xarxa Barcelona Antirumors trabaja principalmente para combatir esas creencias cada vez más arraigadas de que:

a) los inmigrantes se quedan con las ayudas sociales

b) los inmigrantes colapsan nuestro sistema sanitario

c) los inmigrantes nos quitan el trabajo

d) los inmigrantes empeoran nuestra convivencia porque no se adaptan

¿Y cómo se desactivan estos y otros rumores? Primero informando, pensando y actuando. Segundo, convirtiéndonos en agentes antirumores. Una especie de James Bond antiracista con licencia para contradecir. Porque… es cierto, cada uno de los rumores arriba mencionados tienen contestación.

Así que, a partir de ahora, haz un esfuerzo. No te creas los rumores, busca la información real y, sobre todo, difúndela. Como ejemplo, aquí os dejo un botón:


Redes sociales para mejorar el mundo

Conocí a Leila Nachawati(@leila_nacha) en la conferencia Nonick en Bilbao de este año. Habló de revoluciones sociales. Más concretamente de cómo en las últimas revueltas de países árabes ha sido fundamental el uso de teléfonos móviles con cámara y acceso a redes sociales como Facebook, Twitter o Youtube y de cómo algunos periodistas -lejos de sentirse desplazados porque ya no controlan todas las fuentes y, por tanto, toda la información- se han abierto a contar lo que pasa con los ojos bien abiertos en las calles pero también en internet.

Leila Nachawati. Imagen extraida de Periodismo Humano

Leila Nachawati. Imagen procedente de Periodismo Humano.

No quiero abrir aquí este melón -el de las nuevas herramientas para seguir ejerciendo el periodismo con honor, honestidad, veracidad, profundidad y profesionalidad-. Lo que sí quiero mostrar es lo que me enseñó Leila. No dista mucho del periodismo clásico: gente denunciando injusticias a una audiencia indeterminada. La única diferencia -aunque tal vez ahora que lo pienso es primordial- es que es la propia gente la que construye el mensaje y lo lanza. No existe el filtro del periodista. Y entendedme. No digo yo que ese relato periodístico no sea bueno y deseable. Simplemente digo que ha dejado de ser necesario siempre. Al menos al principio.

Grandes y pequeñas revoluciones nacidas al margen de los tradicionales medios de comunicación.  Como #women2drive, una iniciativa para denunciar una situación díficilmente asumible en nuestros días. Las mujeres en Arabia Saudi tienen prohibido conducir. La pionera de todas ellas, Manal al Sharif, incluso fue detenida por ejercer su derecho. Lejos de amedrentarse, el 17J se lanzaron a la calle con sus coches y sus teléfonos móviles para simplemente grabarse conduciendo y hacerlo correr por Youtube, Twitter y Facebook.  Y desde ahí a los tradicionales medios de comunicación.

Otro ejemplo es Iraqi Streets 4 Change, un blog de tres jóvenes -entre ellos Hayder Hamzoz, a quien escuché a través de una videoconferencia por Skype- que se ha convertido en un oasis de libertad, rebelión, documentación y casi diría que de periodismo ciudadano. Es posible que Irak ya no salga en los informativos pero está  claro que siguen pasando muchas cosas y que, en ausencia de los tradicionales, hay que seguir contando lo que pasa.

Había dicho que no iba a abrir este melón, pero creo que ya le he dado un buen tajo. ¿Están aprovechando los periodistas las posibilidades que ofrecen las redes sociales para enriquecer su trabajo? Pues intuyo que no.

No sé si las redes sociales acabarán tan mediatizadas como la prensa y los medios de comunicación tradicionales. No sé si dentro de algún tiempo acumularán tanto descrédito como ahora la prensa y los medios de comunicación. No sé en qué momento alguien descubrirá todo su potencial, se dará cuenta de que periodismo y redes sociales pueden formar un mismo equipo.

Ciudadanos de todo el mundo ya están dando lecciones de qué merece la pena ser visto o contado. Y si no, mirad el 15M. ¿Qué opináis vosotros?


Catálogo de prejuicios sobre la inmigración

Excelente trabajo de la Oficina de Derechos Sociales (ODS) de Sevilla para tratar de echar abajo los prejuicios que rodean a los inmigrantes. Echad un vistazo al vídeo y ya me diréis:


Desde Bilbao a Anantapur con escala en Celia y Manu

Cada persona que contribuye con 15 euros al proyecto '113 vacas, 113 mujeres, 113 familias'se lleva un brick

Cada persona que contribuye con 15 euros al proyecto '113 vacas, 113 mujeres, 113 familias' se lleva un brick.

Son como tú y como yo. Y eso dice mucho de ellos. De él y de ella. De Celia y de Manu. Les conocí hace menos de un año y su visión de la solidaridad y de la cooperación al desarrollo me fascinó. No son los primeros y ojalá no sean los últimos porque nos hace falta mucha gente así. Personas que desde su casa, su bar, su pequeña parcela se impliquen. Ellos demuestran que no hace falta mucho para ayudar a otros. Sólo determinación, ganas y corazón.

Y así con mucha determinación y, sobre todo con mucho corazón, Celia y Manu han levantado ya seis proyectos en Anantapur (India). Que sí dotar de bicicletas a las niñas para que puedan ir al colegio. Toma 22.000 euros. Que si 1.400 niños necesitan papilla para un año. Toma proyecto del huevo por 3.000 euros. Que si hay que enseñar a 41 mujeres a manejar telares eléctricos. Toma 34.000 euros. Que si hacen falta 16 enfermeras para hacer una atención primaria. Toma 2.300 euros. Que si hay que construir casas para que las personas con discapacidad tengan mayor calidad de vida. Toma otros 18.000 euros.

Todos los proyectos del 'Rincón Solidario' en la Cafetería Lepanto tienen su panel explicativo

Todos los proyectos del 'Rincón Solidario' en la Cafetería Lepanto tienen su mural explicativo

Y lo mejor es que esos ‘toma’ son literales. Cada proyecto está centralizado en la Cafetería Lepanto que regenta Manu. Y hasta allí van gentes de todos los niveles y pelajes para hacer su contribución. Uno o una se acerca, se toma un café y contempla en un gran mural el proyecto solidario que la pareja pretende hacer realidad (además de preciosas fotos de Anantapur). Este año toca comprar vacas. Sí, sí, 113 vacas para 113 mujeres y 113 familias. Necesitan 28.000 euros.
Las últimas noticias que tengo de Celia es que en catorce días han conseguido 10.000 euros. Y me alegro. Por ellos. Por la gente de Anantapur. Y sobre todo porque todavía haya personas que se vayan a tomar un café y se rasquen el bolsillo en busca de 15 euros para que viaje miles de kilómetros. Tal y como están las cosas es un triunfo.


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