Archivo de la categoría: Ayuda al Desarrollo

El poder de una niña


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Haití, un año después

El terremoto de Haití tuvo lugar el 12 de enero de 2010

El terremoto de Haití tuvo lugar el 12 de enero de 2010

Se ha cumplido un año del terremoto que asoló Haití y por lo que leo la situación no ha mejorado todo lo que debiera. Las ONGs que trabajan sobre el terreno certifican que los retrasos se deben principalmente a que la ayuda oficial comprometida por parte de gobiernos de todo el mundo no ha llegado. “Recorrer las calles de Puerto Príncipe doce meses después del terremoto que sembró de muerte y destrucción gran parte del país caribeño, es transitar por un escenario todavía dantesco”, dice Manos Unidas en uno de sus blogs. Médicos del Mundo denuncia que “los Estados están lejos de cumplir sus compromisos en materia de reconstrucción, compromisos que ahora están estancados y para los que las personas llevan esperando demasiado tiempo”.

Intermón Oxfam ofrece datos escalofriantes: “Cerca de un millón de personas sigue viviendo bajo tiendas y lonas y cientos de miles que lo están haciendo entre ruinas aún no saben cuando van a poder regresar a sus hogares. Así, únicamente el 15% de los refugios necesarios ha sido construido. La construcción de nuevas viviendas no puede iniciarse si antes no se retiran los escombros y sólo el 5% de éstos se ha recogido”.

Al terremoto hay que sumarle nuevas calamidades como el brote de cólera. Médicos sin fronteras advierte que “los haitianos continúan enfrentándose a pésimas condiciones de vida y a una epidemia de cólera que afecta a todo el país, pese a haberse producido el mayor despliegue de ayuda humanitaria en el mundo”.

Haití no está ya en la primera línea de la información. Seguramente las últimas noticias sobre violaciones de mujeres y niñas en los campos de refugiados no han movido ni a la solidaridad ni a la donación en masa, aunque lo cierto es que el país sigue necesitando ayuda, incluso más que el primer día.


El cobrador del Sur

El cobrador del Sur Ya hemos hablado alguna vez en este blog de las desastrosas consecuencias que está teniendo la crisis financiera mundial en los países en desarrollo. La ONGD española  InspirAction afirma que la ayuda mundial en 2010 es de 15.000 millones de euros menos que lo prometido en 2005 por las naciones más ricas del mundo en el G8. Aunque lo verdaderamente curioso es que InspirAction calcula que los países en desarrollo pierden cada año cerca de 130.000 millones de euros en impuestos que dejan de cobrar a las empresas que operan en su territorio, una cifra que supera por mucho el montante que los países ricos destinan a la ayuda al desarrollo (aproximadamente 83.000 millones de euros en 2007). Para el 2015, cuando se supone que se habrán alcanzado los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la cantidad de dinero escamoteada mediante la evasión fiscal ascenderá a casi dos billones de euros.

Con estas escandalosas cifras, InspirAction ha sacado a la calle al cobrador del Sur, un personaje justiciero que cuenta a la gente qué es eso de la evasión de impuestos a los países empobrecidos y que trata de visibilizar una realidad que, aunque ampliamente analizada, parece lejos de solucionarse.


Podríamos ser otros

Campaña de Intermón Oxfam

Campaña de Intermón Oxfam

Tiene algo de filosófico o pregunta fundamental sobre la existencia la última campaña de Intermón Oxfam. Algo así como quién sería yo sino fuese yo mismo. ¿Nunca os habeis preguntado por qué nacemos donde nacemos? Qué tontería. Imagino que millones de veces. Aunque también es cierto que existen personas que en su vida se lo preguntarán. Están convecidos de que tienen no sé qué derecho a la vida que les ha tocado. ¡Qué ilusos!… y qué egoistas.

Si la solidaridad tiene algún origen, para mí, está en esa capacidad de ponerse en el lugar del otro. Yo podría tener un accidente y quedarme con algún tipo de discapacidad que me discrimine, yo podría contraer el VIH y sufrir el rechazo, yo podría tener que emigrar a un país que no es el mío y soportar la xenofobia en mis carnes, yo podría perderlo todo y quedarme viviendo en la calle viendo cómo las personas piensan que soy una vaga. En fin, nuestra vida podría dar un vuelco en un segundo y ponernos en el lado de los que peor lo pasan.

Nuestro mundo podría ser otro.  Nuestra vida podría haber sido otra. Habrá que echar entonces mano de la empatía que nos propone Intermón Oxfam. Todos los días.


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