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Redes sociales para mejorar el mundo

Conocí a Leila Nachawati(@leila_nacha) en la conferencia Nonick en Bilbao de este año. Habló de revoluciones sociales. Más concretamente de cómo en las últimas revueltas de países árabes ha sido fundamental el uso de teléfonos móviles con cámara y acceso a redes sociales como Facebook, Twitter o Youtube y de cómo algunos periodistas -lejos de sentirse desplazados porque ya no controlan todas las fuentes y, por tanto, toda la información- se han abierto a contar lo que pasa con los ojos bien abiertos en las calles pero también en internet.

Leila Nachawati. Imagen extraida de Periodismo Humano

Leila Nachawati. Imagen procedente de Periodismo Humano.

No quiero abrir aquí este melón -el de las nuevas herramientas para seguir ejerciendo el periodismo con honor, honestidad, veracidad, profundidad y profesionalidad-. Lo que sí quiero mostrar es lo que me enseñó Leila. No dista mucho del periodismo clásico: gente denunciando injusticias a una audiencia indeterminada. La única diferencia -aunque tal vez ahora que lo pienso es primordial- es que es la propia gente la que construye el mensaje y lo lanza. No existe el filtro del periodista. Y entendedme. No digo yo que ese relato periodístico no sea bueno y deseable. Simplemente digo que ha dejado de ser necesario siempre. Al menos al principio.

Grandes y pequeñas revoluciones nacidas al margen de los tradicionales medios de comunicación.  Como #women2drive, una iniciativa para denunciar una situación díficilmente asumible en nuestros días. Las mujeres en Arabia Saudi tienen prohibido conducir. La pionera de todas ellas, Manal al Sharif, incluso fue detenida por ejercer su derecho. Lejos de amedrentarse, el 17J se lanzaron a la calle con sus coches y sus teléfonos móviles para simplemente grabarse conduciendo y hacerlo correr por Youtube, Twitter y Facebook.  Y desde ahí a los tradicionales medios de comunicación.

Otro ejemplo es Iraqi Streets 4 Change, un blog de tres jóvenes -entre ellos Hayder Hamzoz, a quien escuché a través de una videoconferencia por Skype- que se ha convertido en un oasis de libertad, rebelión, documentación y casi diría que de periodismo ciudadano. Es posible que Irak ya no salga en los informativos pero está  claro que siguen pasando muchas cosas y que, en ausencia de los tradicionales, hay que seguir contando lo que pasa.

Había dicho que no iba a abrir este melón, pero creo que ya le he dado un buen tajo. ¿Están aprovechando los periodistas las posibilidades que ofrecen las redes sociales para enriquecer su trabajo? Pues intuyo que no.

No sé si las redes sociales acabarán tan mediatizadas como la prensa y los medios de comunicación tradicionales. No sé si dentro de algún tiempo acumularán tanto descrédito como ahora la prensa y los medios de comunicación. No sé en qué momento alguien descubrirá todo su potencial, se dará cuenta de que periodismo y redes sociales pueden formar un mismo equipo.

Ciudadanos de todo el mundo ya están dando lecciones de qué merece la pena ser visto o contado. Y si no, mirad el 15M. ¿Qué opináis vosotros?

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Racismo globalizado

Dos noticias separadas en lo físico, una ocurrida en Bilbao y otra en Libia me han hecho reflexionar sobre lo circunstancial que puede llegar a ser el rechazo a los demás y, por lo tanto, lo absurdo. Si soy capaz de entenderme y hasta de hacer causa común con una persona en un lugar y momento, ¿por qué no me quedo con esa esencia siempre? ¿por qué esa ‘magia’ desaparece? ¿por qué la cotidianeidad viene a separar lo que ha unido la supervivencia?

Viñeta humorística de www.e-faro.info

Viñeta humorística de http://www.e-faro.info

Esta semana en Bilbao, SOS Racismo ha demostrado que somos más racistas de lo que creemos o que somos tan racistas como creíamos que podíamos llegar a ser. No lo sé muy bien. A tenor de todos los comentarios que he leído, diría que estamos convencidos de no tener más remedio. Algo así como ‘soy racista porque el mundo me ha hecho así’. No encontramos más salida. Ellos nos han obligado. Los inmigrantes tienen la culpa de nuestro paro, nuestro tijeratazo en las ayudas sociales, nuestra inseguridad, nuestra pérdida de identidad y hasta (es el colmo) de nuestros sentimientos de rechazo.

Así que en la supervivencia, los indeseados se unen. Magrebíes y subsaharianos, africanos todos, prueban que para ellos tomar una copa en un pub en nuestro botxito (dicen en Canarias que pueblo chico, infierno grande) es misión casi imposible. No son bienvenidos ni por el dueño del local ni por sus clientes. Juntos tocan puertas, juntos reciben el no, juntos piden explicaciones, juntos certifican que no son aceptados.

Dejamos Bilbao para trasladarnos a Libia. Primera sorpresa (al menos para mí): los libios no se consideran africanos, eso es para los negros. Ups, empiezan las diferencias en lo cotidiano: “Digo africanos porque a pesar de que Libia está en África, según mi hermano, a los negros les llamaban “africanos”. No me sorprendió mucho esta revelación porque, años atrás, siendo yo estudiante de Letras en la Universidad de Dakar, participé en un festival de teatro estudiantil en Casablanca, junto con estudiantes de muchos otros países de Europa y América Latina. Los estudiantes marroquíes con los que establecimos amistad nos preguntaban con toda amabilidad: qué tal África. A lo cual, no sin cierta perplejidad, respondíamos que bien, gracias”.

Viñeta humorística de www.e-faro.info

Viñeta humorística de http://www.e-faro.info

Las comillas y cursiva son para Mama Diédhou y su artículo de opinión en Guinguinbali. La joven cuenta lo que significa ser negro en Libia. Y desde luego, no parece que sea caminar de la mano con una persona magrebí.

¿Se habrán encontrado en la noche de Bilbao un negro y un libio queriendo entrar en un bar?, ¿se habrán considerado africanos ambos?, ¿o sólo inmigrantes?, ¿o sólo excluídos?

PD. Me he reído un rato admirando el arte de sacar humor a cosas muy serias en www.e-faro.info


Ministras sin hijos ni viajes

 

A veces la igualdad nos ofrece espejismos tramposos más que realidades. La frase no es mía sino de Carlos Lomas, uno de los ponentes que hace unas semanas estuvo en el bilbaíno Palacio Euskalduna hablando sobre qué camino hemos recorrido en esto de ser iguales hombres y mujeres y qué trecho nos queda todavía. Yo diría que mucho.

Carlos Lomas puso un ejemplo, uno de esos ejemplos que te ofrecen la medida de las cosas. En 2004 se constituyó el primer gobierno paritario de la democracia española. Todos y todas corrimos a celebrarlo. Igual número de hombres y mujeres. Mujeres en carteras importantes. Pues bien. ¿Saben cuántos hijos tenían entre todos los ministros? 24. ¿Saben cuántos hijos tenían entre todas las ministras? 3. Está claro que el camino a la igualdad todavía no tiene los mismos peajes para hombres y mujeres.

Otro ejemplo. Esta vez a cargo de otra de las ponentes, la premio Nobel de la Paz 2003, Shirin Ebadi. Históricamente la mujer iraní ha sido educada y preparada. Copan las universidades y tienen acceso a altos cargos. De hecho, el ministerio de Sanidad está ocupado por una mujer. Pero, ¿qué pasa si  Marzieh Vahid Dastjerdi tiene que ir a una cumbre de la Organización Mundial de la Salud en Ginebra? Tiene que pedir permiso formal a su marido ya que las mujeres iraníes no pueden viajar al extranjero sin el consentimiento de sus esposos. No me cabe duda de que hemos avanzado mucho. Ni siquiera dudo de que los hombres y las mujeres de hoy son más iguales que hace 20 años, aunque cuidado porque no está todo hecho ni mucho menos.

Un síntoma es que nos siguen preocupando las mismas cosas: cómo conciliar la vida laboral y familiar y no morir en el intento y la transmisión de valores que poco tienen que ver con la equidad de género por parte de los medios de comunicación.

¿Será que hay que en esto de la igualdad hay que implicar hasta el último pelo, desde el ámbito más privado hasta la institución pública más alta?

Ilustraciones de Marta R. Román


Sin comentarios

Campaña de SOS Racismo Euskadi

Tenía que pasar. Una joven paraguaya ha sido golpeada en el metro de Bilbao. No cuando bajaba o subía las escaleras. No en una estación desierta. No a las tantas de la mañana. No. La chica cogía el metro a las cuatro de la tarde para ir a trabajar. En resumen, que algo huele muy mal cuando a una mujer inmigrante en el vagón de un metro abarrotado la llaman puta, muerta de hambre y de paso la golpean sin que nadie a su alrededor mueva ni un dedo. Y digo tenía que pasar porque a veces una se pone como los mayores -por lo menos, los de mi entorno- que siempre dicen ‘esto tiene que estallar por algún lado’ sin que acabes de entender a qué se refieren. Me lo venía barruntando pero hace unos días comprendí que el asunto de la inmigración va a acabar estallando. Tengo la costumbre de leer los comentarios que dejan los lectores en los diarios digitales. Costumbre que voy a tener que dejar porque me ponen enferma y me hacen pensar que este mundo sigue siendo el salvaje Oeste. Leía que las actitudes racistas y los prejuicios contra los inmigrantes en Euskadi han crecido y que la crisis está ‘liberando’ el tufo intolerante. Esa era la noticia a media mañana.

Me tome la molestia de guardar los comentarios porque quien busque ahora esa noticia no los verá. Leed atentamente porque resumen perfectamente el caldo que se está cociendo y que algunas ONGs como SOS Racismo denuncian.

1.- “Noticias como esta me confirma que los que las publican, mandan publicar y realizan los estudios viven en la zona de La Bilbaina (que nadie de la zona se ofenda). como no va a haber actitudes, si los primeros xenofobos, machistas, homofobos, intolerantes e inadaptados son la mayoria de los inmigrantes. Mira el programa de Españoles en el Mundo, todos se adaptan al pais al que van, cuantos de los que viene se adaptan……..con vivir sin pegar un palo al agua con lo que pagamos les sobra. Conciencia social? si claro, pero ellos tambien. Y los que publicais estas cosas… bajad a al tierra”.

2.- “Yo, parado, 800 euros al mes. Pero que jetas, si ser racista es que te moleste que el vecino rumano del 2º no pague hipoteca ni alquiler, que sus hijos vayan a un buen colegio y que no les cueste nada, que no pagen luz, ni agua, ni telefono, ni comunidad, ni los libros de texto ni el comedor del colegio, que les den una paga todo los meses por no hacer nada, eso no es ser racista, eso es estar hasta las narices de quien consiente que los de fuera tengan mas beneficios que yo, desempleado cobrando 800 euros mes, que mi madre viudad cobrando 500 euros al mes, que el vecino de enfrente en paro con familia numerosa cobrando 420 euros al mes, eso no es ser racista, eso es estar hasta las narices que de los de fuera vivan mejor que los de aqui cuando muchos llevamos mas de 30 años cotizados a la seguridad social y estos acaban de llegar y no pagan nada, todo gratis y encima se les da una paga de mayor importe que lo que cobramos los de aqui, eso no es ser racista, algun dia esto cambiara y con nuestro plante o nuestros votos decidiremos lo que es justo y lo que no. yo segun ustedes soy racista”.

3.- “¿Falsa creencia? A ver, el aumento de la inseguridad ciudadana está directamente relacionada con la inmigración. Y las actitudes xenofobas están propiciadas por la política de inmigración llevada a cabo. Si se tomasen medidas de control, y se expulsase a los delincuentes extranjeros, la cosa no estaría como está ahora”.

4.- “Los inmigrantes vaya panda de jetas q no vienen nada mas q a chupar del frasco de las ayudas sociales y yo aki dos años desempleado y sin ninguna maldita ayuda ni si kiera para buscar un trabajo,les dan de todo y gratis q pagamos los demas,ya esta bien de tanta mentira,es la realidad,los inmigrantes son todos unos jetas”.

5.- “Tal vez ya estamos hartos que vengan y tengan todos los derechos y beneficios de este estado del bienestar construidos desde hace años con los impuestos de mis anteriores generaciones y que yo autoctono no tenga derecho a nada y ellos a todo, que urgencias y el sistema salud este colapsado por estos, que tengan derecho a una vivienda y yo no, etc etc etc, que empiecen a echar a delincuentes, que no podamos hacer nuestras constumbres porque se les ofende que se vayan”.

A veces, me dan ganas de decir aquello de ‘Sin comentarios, por favor’.


Un ejemplo para todos

Hace escasas fechas se celebró en Bilbao el congreso ‘Lo que de verdad importa’. Reconforta saber que 800 jóvenes se acercaron al Palacio Euskalduna a escuchar historias de verdad. Entre ellas, la de Pablo Pineda. Primer licenciado europeo con síndrome de Down, Premio Donostia al mejor actor y, sobre todo, persona combativa. Es un gusto oirle hablar de esfuerzo, superación, autonomía, normalidad.

No es un ejemplo para las personas con síndrome de Down. Es un ejemplo para todos.

Ya quisiera yo, con su misma edad, haber hecho la mitad de cosas que ha hecho él.

Lo dicho. Un ejemplo para TODOS y TODAS.


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